25 ago. 2011

Viviendas prefabricadas: baratas, rápidas y ecológicas


Artículo extraído del blog Pablo Vidal (arquitecto y amigo)

 
Todos hemos soñado alguna vez en casas confortables y económicas que se construyen en sólo una semana. Ya existen muchísimas experiencias en todo el mundo que han apostado por la prefabricación en las últimas décadas, y ahora con una industria preparada y unos consumidores convencidos de sus ventajas, puede que tenga su gran oportunidad.
En la actualidad, este tipo de construcción se basa fundamentalmente en el uso de tres materiales concretos: la madera, el acero y el hormigón armado, ya que son los más utilizados.

La madera es un material utilizado desde la antigüedad. Las primeras civilizaciones comenzaron a emplearla en sus construcciones por su elevada resistencia y por encontrarla de manera abundante en su entorno. Hay que destacar que la madera es muy flexible, por lo que se adapta fácilmente a los posibles movimientos del terreno, además de ser un material aislante.

La construcción basada en módulos y perfilaría de acero al ser más ligera y tener mucho más resistencia que otros materiales, permite realizar grandes estructuras con secciones mucho menores. Por ello, puede llegar a ser un 30% más económica que la convencional, y los plazos de construcción pueden dividirse por tres, como mínimo.
A pesar de todo esto, los sistemas de industrialización y prefabricación más extendidos se basan en la utilización del hormigón armado por sus innumerables ventajas, ya que son estructuras más robustas y resistentes al fuego. Debido a su elevado peso, este tipo de construcciones poseen mayor inercia térmica y aislamiento acústico y son más ecológicas, ya que el hormigón es el material de construcción que menos energía ha necesitado para su obtención (tres veces menos energía que la madera, 17 veces menos que el acero, y unas 220 veces menos que el aluminio). Por ello, construir con hormigón es una garantía energética.


Ventajas de la construcción prefabricada

Reducción de costes: La producción en fábrica de los elementos de construcción, optimiza la materia prima mucho más que en obra, debido a los exhaustivos  controles que se realizan durante todo el proceso. Este hecho, se traduce en un aumento de la vida útil de los componentes, por lo que reduce su necesidad de mantenimiento. Además, los elementos prefabricados pueden desmontarse, repararse y ser reemplazados por otros elementos en cualquier momento.

Velocidad de construcción: La construcción con sistemas prefabricados puede ser 4 veces más rápida que los sistemas de construcción convencionales debido a la especialización de la mano de obra y a la producción en cadena.

Sostenibilidad: Es evidente que al reducirse los tiempos y costes de construcción, se está reduciendo la energía necesaria en la construcción de un edificio. Del mismo modo, la construcción en fábrica consume menos energía que la construcción de elementos similares en obra. Por no hablar de la reducción de la mano de obra necesaria, y la reducción del transporte de materiales.
El hecho de realizar en fábrica los componentes de un edificio asegura la disminución de residuos durante su proceso. Del mismo modo, los elementos prefabricados son relativamente fáciles de desmontar, por lo que se disminuye la generación de residuos también en el desmantelamiento de los edificios construidos.

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