Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas

23 mar 2012

hassan fathy



who



Hassan Fathy
 Egypt’s best known architect since Imhotep
 
Alexandria 1900 - Cairo 1989

 cosmopolitan 
trilingual
 professor
engineer
architect
 amateur musician
 dramatist
 inventor 





Fathy devoted himself to housing the poor in developing nations and deserves study by anyone involved in rural improvement. Fathy worked to create an indigenous environment at a minimal cost, and in so doing to improve the economy and the standard of living in rural areas. Fathy utilized ancient design methods and materials. He integrated a knowledge of the rural Egyptian economic situation with a wide knowledge of ancient architectural and town design techniques. He trained local inhabitants to make their own materials and build their own buildings. Climatic conditions, public health considerations, and ancient craft skills also affected his design decisions. 

what


book





projects 

almost 160 separate projects
(from modest country retreats to fully planned communities)


"The village of New Gourna, which was partially built between 1945 and 1948, is possibly the most well known of all of Fathy's projects because of the international popularity of his book, "Architecture for the Poor", published nearly twenty years after the experience and concentrating primarily on the ultimately tragic history of this single village. While the architect's explanations offered in the book are extremely compelling and ultimately persuasive, New Gourna is still most significant for the questions it raises rather than the problems it tried to solve, and these questions still await a thorough, objective analysis. 



The idea for the village was launched by the Egyptian Department of Antiquities as a potentially cost-effective solution to the problem of relocating an entire entrenched community of entrepreneurial excavators that had established itself over the royal necropolis in Luxor. The village of New Gourna also seemed to offer Fathy a perfect opportunity to finally test the ideas unveiled at Mansouria on a large scale and to see if they really could offer a viable solution to the rural housing problem in Egypt.

The Village was meant to be a prototype but rather than subscribing to the current idea of using a limited number of unit types, Fathy took the unprecedented approach of seeking to satisfy the individual needs of each family in the design. As he said in Architecture for the Poor, "In Nature, no two men are alike. Even if they are twins and physically identical, they will differ in their dreams. The architecture of the house emerges from the dream; this is why in villages built by their inhabitants we will find no two houses identical. This variety grew naturally as men designed and built their many thousands of dwellings through the millennia. But when the architect is faced with the job of designing a thousand houses at one time, rather than dream for the thousand whom he must shelter, he designs one house and puts three zeros to its right, denying creativity to himself and humanity to man. As if he were a portraitist with a thousand commissions and painted only one picture and made nine hundred and ninety nine photocopies. But the architect has at his command the prosaic stuff of dreams. He can consider the family size, the wealth, the social status, the profession, the climate, and at last, the hopes and aspirations of those he shall house. As he cannot hold a thousand individuals in his mind at one time, let him begin with the comprehensible, with a handful of people or a natural group of families which will bring the design within his power. Once he is dealing with a manageable group of say twenty or thirty families, then the desired variety will naturally and logically follow in the housing." 



All of the architect's best intentions, however, were no match for the avariciousness of the Gournis themselves, who took every opportunity possible to sabotage their new village in order to stay where they were and to continue their own crude but lucrative version of amateur archaeology. Typically but mistakenly misreading the reluctance of the people to cooperate in the design and building of the village as a sure sign of the inappropriateness of both programming and form, many contemporary critics fail to penetrate deeper into the relevant issues raised by this project. These issues now, as at the time of construction half a century ago, revolve around the extremely important question of how to create a culturally and environmentally valid architecture that is sensitive to ethnic and regional traditions without allowing subjective values and images to intervene in the design process. In the final analysis, the portion of New Gourna that was completed must be judged on this basis." 

Source:
Steele, James. 1989. The Hassan Fathy Collection. A Catalogue of Visual Documents at the Aga Khan Award for Architecture. Bern, Switzerland: The Aga Khan Trust for Culture, 16-18



For all great architecture is contemporary of its time, relevant to its situation in space, time and human society-but also eternal. Without being eternal - that is in harmony with the cosmos and the evolution of life - no architecture can be called contemporary.
Hassan Fathy

+ info: http://www.hassanfathy.webs.com/words-e.html

23 jun 2011

MARIANO BUENO: EL HUERTO FAMILIAR ECOLÓGICO

EL HUERTO FAMILIAR ECOLÓGICO
undefined
El huerto ecológico en poco espacio
Día a día nos damos cuenta de la importancia de consumir alimentos frescos, sanos y ecológicos. Continuas investigaciones en todo el planeta dejan claro, por un lado, los beneficios de una alimentación sana y equilibrada, con abundancia de verduras y frutas frescas, y, por otro lado, advierten de los serios peligros para la salud, a corto y largo plazo, de la presencia en los alimentos de restos de plaguicidas y de infinidad de sustancias tóxicas que se han ido añadiendo en los procesos de producción, transformación o comercialización.
Escándalos como el de las vacas locas o los pollos con dioxinas son sólo la punta del iceberg de una industria agroalimentaria centrada en la obtención de los máximos beneficios al mínimo coste y basada en la mecanización de todos los procesos productivos y el uso y abuso de abonos químicos, herbicidas y plaguicidas, que fuerzan a la naturaleza a producir más allá de unos límites que permitirían mantener un mínimo equilibrio biológico y ecológico del entorno. A la negra marea de residuos tóxicos, cancerígenos o alteradores hormonales, con desastrosos efectos sobre la salud de los consumidores (y de los agricultores), se está añadiendo una larga lista de plantas modificadas genéticamente (OGM), con las que se promete aumentar la producción mundial de alimentos (aunque las experiencias de cultivos a gran escala demuestran que no es así), pero de las que se ignora por completo las posibles repercusiones negativas en cuanto a desequilibrios ecológicos y más aún en lo referente a la salud de los consumidores de tales productos.
Todo ello nos lleva a plantearnos la necesidad de consumir alimentos con garantía de producción ecológica, si realmente estamos preocupados por nuestra salud, la de nuestros hijos y la del planeta en su conjunto.
undefined
Se puede alegar que consumir productos biológicos o ecológicos resulta caro y no está al alcance de todos los bolsillos, pero hay que tener presente que los alimentos de producción convencional consiguen mantener precios bajos a base de mecanizar e industrializar los procesos de producción y, sobre todo, forzar las plantas cultivadas con infinidad de agroquímicos.

Valga de ejemplo una simple y cotidiana lechuga, tan familiar en la mayor parte de las mesas. Su producción con métodos naturales (sin forzar) suele conllevar que tal lechuga permanezca un mínimo de dos o tres meses en la tierra (absorbiendo nutrientes vitales y realizando fotosíntesis a partir de la radiación solar), mientras que su homóloga de cultivo químico estará en la tienda a los 50 días, como máximo, gracias a un desarrollo acelerado forzado con nitratos, agua y fitohormonas de aceleración del crecimiento vegetal. Los desequilibrios ecológicos y biológicos a los que se ven sometidas las pobres lechugas (y el resto de cultivos) se traducirán en una gran propensión a padecer toda clase de plagas y enfermedades, que serán controladas con plaguicidas químicos, parte de los cuales permanecerán como residuos en la planta al ser cosechada y en el momento de consumirla. La competencia de las llamadas malas hierbas se controlará básicamente a base de herbicidas, de los que tanto se está abusando que sus residuos empiezan a detectarse en las capas freáticas subterráneas e incluso en el agua potable de la mayoría de zonas agrícolas.
Por todo ello, el mayor precio de los productos ecológicos está más que justificado, pero cuando la precaria economía familiar no nos permite acceder a ellos nos queda el plantearnos su cultivo en función de nuestras posibilidades.
Muchos pensarán que esto es difícil o imposible, pero lo cierto es que, cuando se desea y se dispone de un espacio, por pequeño que sea, de algunos ratitos al día o a la semana y de un mínimo de información básica, resulta algo tan sencillo como gratificante, e incluso terapéutico, ya que, además de producir alimentos sanos y ecológicos, las labores en el huerto o en el balcón comestible suponen un acercamiento y un contacto directo con la vida y la naturaleza, al tiempo que realizamos el ejercicio indispensable para mantenernos sanos y en buena forma. En la práctica, un huerto familiar no requiere ni demasiado tiempo ni demasiado esfuerzo, aunque sí exige un mínimo de ganas de trabajar y cierta sensibilidad hacia la naturaleza.


La tierra (el espacio)
Con una parcela mínima de unos 30 o 40 metros cuadrados podemos obtener una elevada producción de las hortalizas y verduras más utilizadas en la dieta cotidiana. Quien no disponga de tal espacio puede participar en algún grupo de huertos ciudadanos -o crearlo- y quien disponga de una terraza en su casa puede cultivar en ella una gran variedad de hortalizas: algunas lechugas, rabanitos, tomates, acelgas o calabacines, además de numerosas plantas aromáticas, medicinales o condimentarias.
Cuando se dispone de una parcela de tierra, lo ideal es su distribución en bancales tipo bancal profundo (o de parades en crestall, como enseña el mallorquín Gaspar Caballero). Las dimensiones en longitud pueden ser muy variadas, pero en cuanto a la anchura conviene que estén entre los 120 y los 150 cm, lo que permite el acceso a través de los pasillos, por los lados del bancal, sin pisar nunca la tierra, acción que la apelmazaría y reduciría su actividad biológica.
Cuando sólo disponemos de un balcón o una amplia terraza, conviene proveerse de maceteros de grandes dimensiones y una cierta profundidad, la suficiente para que las raíces se desarrollen sin problemas. Los maceteros se llenarán de tierra fértil con grandes proporciones de compost (podemos usar el compost orgánico doméstico).



undefined
Luz y orientación
Interesa que la parcela, balcón o terraza esté orientada al sur o, por lo menos, que reciba varias horas al día de luz solar, ya que las plantas necesitan sus radiaciones para realizar correctamente la fotosíntesis, de la que depende su desarrollo y el contenido de nutrientes y vitaminas que aprovecharemos al consumirlas.
Si la parcela o terraza no recibe sol directo pero hay una pared cercana que refleje su radiación, puede ser suficiente -convendría pintar la pared de blanco para sacarle el máximo provecho-. Hay plantas que requieren mucha luz y mucho calor, como las solanáceas (tomates, pimientos, berenjenas) o las cucurbitáceas (melones, pepinos, calabacines, etc.), mientras que otras, como escarolas, acelgas, coles o espinacas, se desarrollan bien con menos luz y calor.


Agua
El riego preocupa a muchos horticultores que ven como sus cultivos sufren y crecen mal por exceso de riego o por falta de agua. El exceso crea problemas de podredumbres y hongos parásitos y las carencias hídricas suponen una merma en el desarrollo vegetal y torna las plantas duras y con tendencia a espigarse o montar en flor.
La experiencia nos lleva a aconsejar un sistema de riego localizado (tubos de goteo con los goteros intercalados cada 30 o 40 cm o mangueras de exudación) y un sencillo programador de riego (de venta en tiendas de jardinería) que nos permite conectar el sistema a un grifo y que las plantas se rieguen quince minutos cada día o media hora cada dos días. Este sistema tiene la ventaja adicional de que nos permite ausentarnos durante largos períodos sin que por ello sucumban nuestros cultivos por falta de riego.


Plantas cultivables
Semillas y semilleros. La gran diversidad de plantas que puede albergar un huerto familiar -aunque sea de reducidas dimensiones- implica disponer de planteles o de semillas adecuadas. Aunque siempre puede empezarse por semillas comerciales estándar, lo más interesante es procurarse semillas con certificación de producción ecológica, que, por suerte, ya empiezan a estar disponibles en nuestro país. También podemos recurrir a los contactos con agricultores ecológicos y al intercambio de semillas que promueven algunas asociaciones o grupos de agricultura ecológica.
Podemos realizar semilleros domésticos en pequeños recipientes reciclados -botes de yogur, cajas de envases desechables, etc.- y mantenerlos en el alféizar de la ventana de alguna habitación que le dé el sol y esté caldeada.
El trasplante es una operación delicada pero fácil de realizar, en la que lo más importante es dañar lo menos posible las raíces y que no falte el riego hasta su nuevo enraizamiento en el huerto o en el macetero.
En ocasiones podemos recurrir a las plantitas que venden los viveristas, aunque, a menudo, tanto la procedencia de las semillas como el uso de abonos químicos y plaguicidas las desvitaliza y es fácil que nos den problemas.


Nutrir las plantas
En agricultura ecológica se da más importancia a nutrir la tierra que a alimentar las plantas cultivadas. Las plantas no disponen de un sistema digestivo como estómago o intestinos y tal función se realiza en el suelo donde crecen mediante la fabulosa labor de las bacterias, los hongos, las lombrices y el resto de microorganismos que habitan en cada gramo de tierra. Naturalmente, todos estos organismos vivos precisan ser alimentados y de ello se encarga el compost y toda la materia orgánica en descomposición presente en la tierra.
Por ello deberemos incorporar con regularidad materia orgánica previamente descompuesta (compost, estiércol, restos orgánicos, etc.). Aunque podemos conseguir compost y abonos orgánicos en el comercio, resulta muy interesante su elaboración a partir de los restos orgánicos domésticos; para ello podemos fabricarnos un sencillo compostero o adquirir alguno de los comercializados para tales fines.
Las necesidades de abonado varían de una planta a otra y tenemos plantas, como las patatas, los tomates o las alcachofas, que requieren grandes cantidades de materia orgánica a medio descomponer, y, en el otro extremo, tenemos las zanahorias o las judías, que sólo toleran la materia orgánica muy descompuesta -compost muy fermentado-. Con una buena rotación de cultivos en los bancales o los maceteros conseguiremos aprovechar al máximo la materia orgánica aportada, ya que, por ejemplo, tras el cultivo de tomates, que hemos abonado con gran cantidad de compost (de 4 a 10 Kg por m2), podemos cultivar lechugas sin añadir más compost y, al cosechar las lechugas, podemos sembrar zanahorias o guisantes (cualquier leguminosa), que aprovecharán al máximo los remanentes de materia orgánica. Cuando cosechemos, podemos añadir de nuevo compost y empezar el nuevo ciclo con otras plantas exigentes: calabacines, pimientos, berenjenas, etc.







El diseño y la planificación
Diseñar el huerto es lo primero que debemos plantearnos, pues conviene realizar una buena distribución de los espacios disponibles a fin de aprovecharlos al máximo y conseguir los mejores resultados con el mínimo esfuerzo.
Tan importante como el correcto diseño es el planificar los cultivos que deseamos realizar en el huerto; para ello será necesario que reflexionemos a fondo sobre nuestros gustos culinarios y las necesidades de consumo cotidiano. No tiene mucho sentido plantar veinte coles porque nos regalaron las plantitas si no solemos comer col más que ocasionalmente.
En cambio, si todos los días comemos ensalada de lechuga, convendrá ir sembrando y plantando con regularidad -cada quince días o una vez al mes plantaremos unas quince o veinte lechugas-; con ello tendremos un cultivo escalonado a lo largo de los meses y nunca faltarán en la mesa. Con tres o cuatro matas de calabacín bastará para el consumo familiar, con más de diez matas nos veremos obligados a regalar kilos y kilos de calabacines.
También hay cultivos complicados, como el de los melones o las sandías, que vale la pena dejar para cuando tengamos más experiencia o sólo si realmente nos sobra sitio, pues ocupan mucho espacio para los tres o cuatro melones que puede dar cada mata.
Una buena planificación requiere conocer los ciclos de cultivo de cada planta o variedad y saber más o menos el tiempo que ocupará el terreno, ya que éste varía desde un mes, desde la siembra a la cosecha, en los humildes rabanitos, a los tres a cinco meses -incluso más- que ocupan el bancal unas zanahorias. Sin olvidarnos de que, para mantener la salud y fertilidad de nuestro huerto, sería interesante respetar las rotaciones de cultivos y no repetir en una determinada parcela una misma familia de plantas varios años seguidos, pues se especializan ciertos parásitos que a la larga podrían causar serios problemas; lo ideal es respetar rotaciones de cuatro años, como mínimo.


Las herramientas 

En realidad, una vez realizados los bancales o dispuestos los maceteros, se requieren pocas herramientas para las labores y el mantenimiento del huerto -alguna azadilla o legón, paletas trasplantadoras, un escardador, un rastrillo y poco más-, ya que la tierra permanece siempre mullida, al no ser pisada, y muchas labores las podemos realizar simplemente con las manos, lo que nos permite un mayor contacto con la naturaleza y la vida.



Los problemas eventuales 

Si existe un tópico que perdura en el tiempo y generalmente no se corresponde con la realidad, es que el cultivo ecológico tiene tantos problemas que no es posible llevarlo a cabo y sólo se consiguen cosechas mediocres, alegando que, si todos los agricultores se pasasen a la agricultura ecológica, no se producirían suficientes alimentos y se incrementaría el hambre en el mundo.
Recientes estudios estadísticos, llevados a cabo mediante seguimiento de fincas durante diez años, han demostrado que se están consiguiendo mayores producciones por hectárea en las fincas de cultivo ecológico que en las convencionales de cultivo químico.
En cuanto a plagas y parásitos, la experiencia nos demuestra que las plantas cultivadas de forma sana y respetando sus ciclos biológicos y ecológicos (e incluso cosmológicos) mantienen a raya a la mayoría de parásitos y enfermedades, siendo escasas las ocasiones en que hay que acudir en su ayuda y, además, para esas ocasiones, los agricultores ecológicos disponen de numerosas plantas medicinales reforzadoras de las plantas cultivadas, repelentes de parásitos o directamente con propiedades insecticidas.
En casos graves también podemos recurrir a los insecticidas naturales a base de extractos de plantas o minerales, carentes de toxicidad para los consumidores de los cultivos tratados.
Respecto a las malas hierbas, la práctica del acolchado orgánico con paja o restos vegetales reduce considerablemente su presencia, aparte de proteger el suelo y las bacterias de la radiación solar perjudicial, y ayuda a minimizar la evaporación del agua, reduciendo las necesidades de riego.


Tiempo y experiencia
Lo más importante de todo son las ganas y el desarrollo de la suficiente capacidad de observación y sensibilidad que permitan ir realizando las labores precisas en el momento adecuado; en este sentido, queda claro que la experiencia hace maestros y que nadie nace sabiendo, sino que, día a día, con la práctica vamos aprendiendo. Y si al principio no nos satisfacen los resultados, no hay que desanimarse, con el tiempo obtendremos plantas y cosechas realmente espectaculares.
La naturaleza es muy agradecida y, si somos capaces de observarla con cariño y atención, fluyendo con ella en vez de ir en su contra o intentar forzarla en exceso, los resultados son siempre gratificantes.
Desde estas páginas os animamos a decidiros a cultivar vuestros alimentos (si no lo estáis haciendo ya) de forma sana y ecológica, vuestra salud y la del planeta os lo agradecerán; además, el cultivo del huerto familiar -por reducido que sea- resulta una actividad sumamente creativa y gratificante, al tiempo que es una excelente terapia anti estrés.

MARIANO BUENO: EL LIBRO RÁCTICO DE LA CASA SANA

EL LIBRO PRÁCTICO DE LA CASA SANA 



Índice
Introducción. El hogar ideal
La evolución del hábitat
Elegir un lugar para vivir
Criterios generales para una buena elección
Crear hogares sanos y confortables
Parámetros de salud y confort en el hogar
Casas y barrios ecológicos
Crear espacios. Salud y ecología rincón a rincón
La primera impresión
Preparar una "buena entrada"
Espacios para estar y compartir
Salitas y comedores naturales
Espacios para cocinar
Una cocina placentera, sana y ecológica
El cesto de la compra
El buen descanso
Diseñar un dormitorio sano
La cama: el mueble más importante de la casa
El estudio
Trabajar con salud
Espacios multiuso
Garajes y sótanos
Higiene y placer
El cuarto de baño saludable
Espacios vivos
Balcones saludables
El huerto ecológico
Decoración. La importancia de los detalles
La luz y el color
Cómo tener más luz natural
La iluminación más adecuada a cada espacio
El mejor color para cada rincón
Pintar la casa de salud
Pinturas sanas y ecológicas
Cómo escoger el mobiliario
Vestir nuestro hogar con ropa sana
Diseñar con plantas de interior
Feng shui: la armonía sutil
Tecnología. Confort sano y respetuoso
Sistemas de climatización
Equipos de frío doméstico
La calefacción idónea
La instalación eléctrica doméstica
Electricidad verde
Revisión de la instalación eléctrica de nuestra vivienda
Medidas generales de seguridad eléctrica
Electricidad y enfermedad
Energías renovables
Aparatos eficientes
Grandes aparatos domésticos: modelos eléctricos y a gas
Otros aparatos domésticos
Telefonía móvil
Soluciones. Conseguir un hogar saludable y ecológico
El buen sitio: radiaciones y salud
El estudio previo del lugar
Buscar el buen sitio
Arquitectura bioclimática
Hacia la vivienda autónoma
Los materiales de construcción
Escoger materiales sanos y ecológicos
Vivir sin ruidos
Aislamiento eficiente
El hogar sin química
Productos de limpieza para un hogar ecológico
Insecticidas naturales i alternativos
Respirar salud
Filtros de agua: depurar y ahorrar
Aparatos medidores de contaminantes
El reciclaje en casa
Recogida selectiva
Decálogo de la casa sana y ecológica
Directorio: bibliografía y direcciones de interés
Bibliografía
Direcciones de interés